Headphones

Muchas veces damos por sentadas verdades universales que nos vienen de gente “con más experiencia”. Un ejercicio importantísimo debería ser el cuestionarnos todo lo que hacemos; todas nuestras rutinas, en definitiva, todas nuestras verdades.
Hace años me encantaba grabar monitorizando el audio lo más definitivo posible. Hoy en día con los equipos que tenemos se puede hacer. De este modo aplicaba filtros, compresión en dos fases, ecualización y reverb. Ponía el volumen bien alto y utilizaba auriculares cerrados para que el sonido no se colase en el micro (los de la foto).
Si haces esto tienes que tener mucho cuidado con tener una latencia realmente baja, en caso contrario el resultado es terrible.
Haciendo pruebas me di cuenta que el resultado mejoraba enormemente al quitarme uno de los auriculares. Y así seguí grabando durante largo tiempo.
Paulatinamente fui suavizando el procesado que aplicaba a mis audios consiguiendo una mayor naturalidad, pero fue en un proyecto en el que entré a formar parte hace unos meses en el que me di cuenta de que dicha naturalidad no era suficiente.
Así que, siguiendo con la idea de probar y replantearse las costumbres de uno, empecé a grabar sin monitorizarme.
Definitivamente es el mejor resultado en cuanto a naturalidad.

Como decía en el primer post “No hay secretos”, y posiblemente nunca un cambio en tu rutina pueda ser tan sencillo. Así que, ¿por qué no pruebas? Dejemos de deleitarnos por un momento en nuestras voces tan bonitas y que con tanto esfuerzo hemos formado, y centrémonos en contar cosas.

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Muchas veces damos por sentadas verdades universales que nos vienen de gente “con más experiencia”. Un ejercicio importantísimo debería ser el cuestionarnos todo lo que hacemos; todas nuestras rutinas, en definitiva, todas nuestras verdades.
Hace años me encantaba grabar monitorizando el audio lo más definitivo posible. Hoy en día con los equipos que tenemos se puede hacer. De este modo aplicaba filtros, compresión en dos fases, ecualización y reverb. Ponía el volumen bien alto y utilizaba auriculares cerrados para que el sonido no se colase en el micro (los de la foto).
Si haces esto tienes que tener mucho cuidado con tener una latencia realmente baja, en caso contrario el resultado es terrible.
Haciendo pruebas me di cuenta que el resultado mejoraba enormemente al quitarme uno de los auriculares. Y así seguí grabando durante largo tiempo.
Paulatinamente fui suavizando el procesado que aplicaba a mis audios consiguiendo una mayor naturalidad, pero fue en un proyecto en el que entré a formar parte hace unos meses en el que me di cuenta de que dicha naturalidad no era suficiente.
Así que, siguiendo con la idea de probar y replantearse las costumbres de uno, empecé a grabar sin monitorizarme.
Definitivamente es el mejor resultado en cuanto a naturalidad.

Como decía en el primer post “No hay secretos”, y posiblemente nunca un cambio en tu rutina pueda ser tan sencillo. Así que, ¿por qué no pruebas? Dejemos de deleitarnos por un momento en nuestras voces tan bonitas y que con tanto esfuerzo hemos formado, y centrémonos en contar cosas.

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