Me gustaría hacer un acercamiento teórico (cuando tenga algo de tiempo intentaré grabar ejemplos) sobre un tema propuesto por el locutor Sacha Criado. Se trata de diferenciar el proceso de “limitar” de “comprimir”.

Somos animales de costumbres, al menos yo lo soy, y mucho. Para acelerar el trabajo, sobre todo si estamos grabando una muestra rapidita, es habitual que tengamos nuestra cadena preparada para que finalmente sólo toquemos volúmenes, un par de parámetros y a enviar. Esto es muy útil, pero no está demás revisar los procesos de nuestra cadena, ya que con el tiempo el oído se va refinando y lo que antes nos gustaba puede que ahora no.

Para ello voy a utilizar dos ejemplos típicos de ondas que nos podemos encontrar tras una grabación.

Comp vc Lim 1

Esta primer onda fictícia podría corresponder  una locución donde todo está bastante controlado. He marcado con una banda azul el rango dinámico, el margen de volúmenes donde nos movemos y que consideramos como normal. La banda roja representaría la zona fuera de control, aquello de de algún modo u otro nos gustaría atenuar. Tenemos además un pico que satura o simplemente nos parece excesivo en relación al resto de la onda (marcado en verde). Este primer audio se corresponde a una narración sin sobresaltos con el micro no excesivamente cerca del locutor.

Consideramos ahora una segunda onda mucho más conflictiva. La proporción de rango dinámico con respecto a la zona roja cambia totalmente. Podría corresponderse a una situción del micro excesivamente pegada al locutor o simplemente que el guión requiera estos cambios tan exagerados.

Comp VS Lim 2

Volvemos al primer caso. Lo habitual en nuestra cadena de procesos es meter una compresión. Si no estamos cuestionando lo que hacemos esto es lo que podría pasar:
Comp VS Lim 3

Hemos conseguido el objetivo de no tener nada en la zona roja. Pero sin embargo por culpa de un único pico (o pocos picos) hemos sacrificado una gran cantidad de rango dinámico. Para que lo veáis gráficamente dicho “rango sacrificado” es la banda azul claro. Si esto es lo que queríamos no hay problema, pero considero interesante dejar el máximo rango dinámico, siempre que no nos vayamos a extremos ininteligibles, claro está.

Volvemos ahora a la segunda onda. Cuando los picos extremos están tan alejados de la zona controlada la situación es más compleja. Si comprimimos poniendo el treshold dentro de la banda azul ésta se nos reduce aún más (menos rango dinámico). Si lo ponemos justo por encima atenuaremos algo los picos, pero seguirán estando descontrolados. Intuímos que para estos casos la compresión no nos garantiza excelentes resultados.
Comp VS Lim 4

Volvemos al caso primero, en vez de comprimir vamos a limitar. Hemos recortado el pico sin perder absolutamente nada de rango dinámico. Parece que la solución es perfecta.

Comp VS Lim 5

Mantenemos el rango dinámico original. Lo que decidirá si esta es una buena solución es qué hay en esos picos verdes. Si no es información valiosa o corresponde a meras consonantes sin coloración vocal es posible que la limitación no modifique el sonido. Sin embargo si fuese algo como un comienzo de frase con una vocal bien formada pero emitida de forma agresiva entonces es posible que la limitación afecte al sonido, lo percibiremos entonces como “aplastado”. Como siempre quien manda es el oído. Si suena bien entonces perfecto, si suena artificial tendremos que plantearnos otras soluciones.

Finalmente vamos a limitar la segunda onda.

 

Comp VS Lim 6

 

En este caso es mucho el pico recortado. Sin embargo aquí tenemos otra opción. Si realmente la limitación no estropea el sonido tendremos toda la onda recogida en la banda azul de forma “natural”. Podríamos sin mas aumentar la ganancia unos cuantos decibelios y “expandir” de forma lineal dicho rango dinámico, lo mismo que haría una normalización automática. De este modo distribuiríamos nuestra señal a lo largo de un rango dinámico mayor el cual estaría coronado por unos picos recortados.

Así que ya véis que las decisiones que tomamos dependen de la onda con la que estemos trabajando y el objetivo que busquemos. Como recomendaciones generales me gustaría decir que soluciones combinadas de compresión y limitación, aplicadas con valores pequeños, suelen funcionar mejor que usar uno solo de los procesos. También me gustaría recalcar que en la mayoría de los proyectos es mejor dejar el sonido menos comprimido de lo que nos pide el cuerpo. El motivo es que si ese audio va a ser posteriormente mezclado, masterizado, emitido por radio, reproducido por altavoces o todo lo anterior junto, cada uno de estos procesos comprime de por sí la señal. Los productores llevan años peleandose con las emisoras por esas sobrecompresiones que modifican su trabajo, pero parece que de momento las modas son las que son y la gente trabaja como trabaja, así que un puntito de menos en la compresión no viene mal.

Espero que esta entrada, aunque haya sido meramente teórica, sirva de ayuda. Aunque sólo sea por recordarnos que es bueno no acomodarnos y replantearnos día a día nuestro trabajo.

Si te ha gustado la entrada puedes subscribirte al RSS  Feed del blog de AlexVoiceoverMe gustaría hacer un acercamiento teórico (cuando tenga algo de tiempo intentaré grabar ejemplos) sobre un tema propuesto por el locutor Sacha Criado. Se trata de diferenciar el proceso de “limitar” de “comprimir”.

Somos animales de costumbres, al menos yo lo soy, y mucho. Para acelerar el trabajo, sobre todo si estamos grabando una muestra rapidita, es habitual que tengamos nuestra cadena preparada para que finalmente sólo toquemos volúmenes, un par de parámetros y a enviar. Esto es muy útil, pero no está demás revisar los procesos de nuestra cadena, ya que con el tiempo el oído se va refinando y lo que antes nos gustaba puede que ahora no.

Para ello voy a utilizar dos ejemplos típicos de ondas que nos podemos encontrar tras una grabación.

Comp vc Lim 1

Esta primer onda fictícia podría corresponder  una locución donde todo está bastante controlado. He marcado con una banda azul el rango dinámico, el margen de volúmenes donde nos movemos y que consideramos como normal. La banda roja representaría la zona fuera de control, aquello de de algún modo u otro nos gustaría atenuar. Tenemos además un pico que satura o simplemente nos parece excesivo en relación al resto de la onda (marcado en verde). Este primer audio se corresponde a una narración sin sobresaltos con el micro no excesivamente cerca del locutor.

Consideramos ahora una segunda onda mucho más conflictiva. La proporción de rango dinámico con respecto a la zona roja cambia totalmente. Podría corresponderse a una situción del micro excesivamente pegada al locutor o simplemente que el guión requiera estos cambios tan exagerados.

Comp VS Lim 2

Volvemos al primer caso. Lo habitual en nuestra cadena de procesos es meter una compresión. Si no estamos cuestionando lo que hacemos esto es lo que podría pasar:
Comp VS Lim 3

Hemos conseguido el objetivo de no tener nada en la zona roja. Pero sin embargo por culpa de un único pico (o pocos picos) hemos sacrificado una gran cantidad de rango dinámico. Para que lo veáis gráficamente dicho “rango sacrificado” es la banda azul claro. Si esto es lo que queríamos no hay problema, pero considero interesante dejar el máximo rango dinámico, siempre que no nos vayamos a extremos ininteligibles, claro está.

Volvemos ahora a la segunda onda. Cuando los picos extremos están tan alejados de la zona controlada la situación es más compleja. Si comprimimos poniendo el treshold dentro de la banda azul ésta se nos reduce aún más (menos rango dinámico). Si lo ponemos justo por encima atenuaremos algo los picos, pero seguirán estando descontrolados. Intuímos que para estos casos la compresión no nos garantiza excelentes resultados.
Comp VS Lim 4

Volvemos al caso primero, en vez de comprimir vamos a limitar. Hemos recortado el pico sin perder absolutamente nada de rango dinámico. Parece que la solución es perfecta.

Comp VS Lim 5

Mantenemos el rango dinámico original. Lo que decidirá si esta es una buena solución es qué hay en esos picos verdes. Si no es información valiosa o corresponde a meras consonantes sin coloración vocal es posible que la limitación no modifique el sonido. Sin embargo si fuese algo como un comienzo de frase con una vocal bien formada pero emitida de forma agresiva entonces es posible que la limitación afecte al sonido, lo percibiremos entonces como “aplastado”. Como siempre quien manda es el oído. Si suena bien entonces perfecto, si suena artificial tendremos que plantearnos otras soluciones.

Finalmente vamos a limitar la segunda onda.

 

Comp VS Lim 6

 

En este caso es mucho el pico recortado. Sin embargo aquí tenemos otra opción. Si realmente la limitación no estropea el sonido tendremos toda la onda recogida en la banda azul de forma “natural”. Podríamos sin mas aumentar la ganancia unos cuantos decibelios y “expandir” de forma lineal dicho rango dinámico, lo mismo que haría una normalización automática. De este modo distribuiríamos nuestra señal a lo largo de un rango dinámico mayor el cual estaría coronado por unos picos recortados.

Así que ya véis que las decisiones que tomamos dependen de la onda con la que estemos trabajando y el objetivo que busquemos. Como recomendaciones generales me gustaría decir que soluciones combinadas de compresión y limitación, aplicadas con valores pequeños, suelen funcionar mejor que usar uno solo de los procesos. También me gustaría recalcar que en la mayoría de los proyectos es mejor dejar el sonido menos comprimido de lo que nos pide el cuerpo. El motivo es que si ese audio va a ser posteriormente mezclado, masterizado, emitido por radio, reproducido por altavoces o todo lo anterior junto, cada uno de estos procesos comprime de por sí la señal. Los productores llevan años peleandose con las emisoras por esas sobrecompresiones que modifican su trabajo, pero parece que de momento las modas son las que son y la gente trabaja como trabaja, así que un puntito de menos en la compresión no viene mal.

Espero que esta entrada, aunque haya sido meramente teórica, sirva de ayuda. Aunque sólo sea por recordarnos que es bueno no acomodarnos y replantearnos día a día nuestro trabajo.

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