Hay muchas formas de entender la ecualización, y es quizá el proceso mas “personal” que podamos aplicar. Con tal de que no caigamos en ajustes ridículos no se puede decir que haya una ecualización incorrecta o una perfecta. Me gustaría mostraros la forma en la que yo ecualizo, pero no con el objetivo de dar una receta, sino por mostrar cuál es la lógica que sigo y como ésta se refleja en parámetros concretos.

Antes de nada un poquito de teoría. La voz, como cualquier instrumento no sintético, se define, entre otros parámetros, por una frecuencia fundamental. Dicha frecuencia fundamental es la que da la nota. Obviamente no hablamos siempre con la misma nota, sino que vamos variando para dar así entonación a lo que decimos. Como no podemos hacer una parametización dinámica que se ajuste a la nota que emitimos en cada instante, tendremos que buscar una ecualización media, fijarnos en los valores “medios” de dicha frecuencia fundamental o nota.

Por otro lado la voz se manifiesta en distintas frecuencias además de la frecuencia fundamental. Lo que quiere decir es que si damos un Do con la voz lo que realmente estamos emitiendo es un Do como frecuencia fundamental además de otras frecuencias más, determinadas por la física de sonido, nuestras características anatómicas, la forma y técnica de emisión e incluso el propio habitáculo donde estemos. Es lo que se conoce como armónicos. Los armónicos dan riqueza a la voz, hacen que esté presente en todo el rango de frecuencias con lo que se consigue mayor potencia y menos estridencia. Digamos que nos suena mejor una voz con 5 decibelios en 100Hz y otros 2 en los 200Hz, que una voz a 7 decibelios en 100Hz.

Para poner alguna cifra en mente os dejo un cuadro con algunas frecuencias sobre las que se presenta la voz humana:

Gama de frecuencias fundamentales Voz

Una de las técnicas de ecualización “natural”, que es la quiero mostrar a continuación, es precisamente la de buscar dichos armónicos y potenciarlos muy levemente. Con ello lo que conseguimos es dar fuerza a esos armónicos que dan riqueza y personalidad propia a nuestra voz y no simplemente subir bajos para que suene potente o quitar medios para dar ligereza, como se hace habitualmente como receta dando lugar a voces falseadas o excesivamente “radiofónicas”.

Para ayudarme utilizo una herramienta de Logic: el MatchEQ (está entre los plugins de ecualización de Logic). Hago una grabación breve y la reproduzco poniendo dicho plugin en el primer canal, sin filtrado ni ningún otro proceso.

El resultado que he obtenido hoy es este:

Ecualización de la voz

La onda viene desde los 20Hz con cierta energía, al estar grabando delante del ordenador en vez de la cabina acondicionada vemos que hay una presencia de graves, posiblemente debida a las pobres condiciones acústicas. En cualquier caso parece que no hay mucha información de la voz en esa zona, así que el primer filtrado poniendo el corte a 50Hz se llevaría toda esa información si realmente no la queremos.

El primer pico real que vemos (marcado con el círuclo azul), que será el mayor valor en decibelios, nos indica la frecuencia fundamental (entendamos siempre que son valores medios, y que dependen de nuestras condiciones cada día). Vemos que mi voz tiene la frecuencia fundamental en torno a los 120Hz, si revisamos el cuadro anterior encaja con la zona baja de la franja de barítono o la zona media de bajo.

El resto de picos son los armónicos, como ondas sobre la superficie de un lago se alejan de forma regular y decreciendo su fuerza. Notad que la escala que se nos muestra de frecuencias no es lineal, sino exponencial, por ello es un poco más complejo el acertar con los valores de los picos. En cualquier caso podemos aproximar los siguientes valores:

  • Frecuencia fundamental: 120Hz
  • Primer armónico: 160 Hz
  • Segundo armónico: 240 Hz
  • Tercer armónico: 400 Hz
  • Cuarto armónico: 500 Hz
  • Quinto armónico: 750Hz
  • Finalmente tenemos una zona con información entre los 1Kz y 2Kz.

Lo que haremos a continuación es traspasar dichos valores a nuestro ecualizador. En el siquiente caso es el Q10 de Logic:

Ecualización de la voz

Como véis la ganacia que aplicamos a cada punto es mínima. De hecho recomiendan valores entre 0.5 y 1.5, aunque en el ejemplo he puesto 2.5 para que se vea un poco más claro. Con el valor de Q indicamos lo precisos que somos, gráficamente al aumentar el valor vemos que el pico se afila.

Ahora sólo nos queda jugar un poco y educar el oído. Personalmente recomiendo no dar mucha ganancia a la frecuencia fundamental (sobre 0.5db) e ir haciendo pruebas modificando los valores del resto de picos. Como las diferencias van a ser muy leves aconsejo que pongáis varios ecualizadores en distintos canales. Para ello configuráis un canal  con el primer ecualizador tal y como os he mostrado. Después copiais y pegais los valores del canal a otros dos o tres y modificáis los picos según la intención que le queráis dar. De este modo simplemente con cambiar el bus de salida del primer canal redirigiendo a uno de los canales con ecualizador podéis escuchar las diferencias e ir buscando vuestro sonido por comparación y mejora.

Screen Shot 2013-09-04 at 12.03.56

Espero que esta entrada os haya servido de ayuda. Como decía al comienzo, este tipo de ecualización tiene el objetivo de resaltar nuestras caracteríticas de voz personales manteniendo la naturalidad. Está bien jugar con los controles de un plugin cuando no sabemos cómo utilizarlo por simple curiosidad o para ir descubriéndolo, pero en el caso de la ecualización hay que ser muy discreto ya que se puede caer fácilmente en exageraciones que pueden dejarnos como “poco profesionales” y hacernos perder muchos trabajos. Nunca me cansaré de repetir que en la mezcla debemos buscar pureza de sonido, una excelente materia prima, si luego queremos, por el motivo que sea, sonar como el portavoz de los jinetes del apocalipsis, entonces ya le daremos caña en la masterización.

Si te ha gustado la entrada puedes subscribirte al RSS     Feed del blog de AlexVoiceoverHay muchas formas de entender la ecualización, y es quizá el proceso mas “personal” que podamos aplicar. Con tal de que no caigamos en ajustes ridículos no se puede decir que haya una ecualización incorrecta o una perfecta. Me gustaría mostraros la forma en la que yo ecualizo, pero no con el objetivo de dar una receta, sino por mostrar cuál es la lógica que sigo y como ésta se refleja en parámetros concretos.

Antes de nada un poquito de teoría. La voz, como cualquier instrumento no sintético, se define, entre otros parámetros, por una frecuencia fundamental. Dicha frecuencia fundamental es la que da la nota. Obviamente no hablamos siempre con la misma nota, sino que vamos variando para dar así entonación a lo que decimos. Como no podemos hacer una parametización dinámica que se ajuste a la nota que emitimos en cada instante, tendremos que buscar una ecualización media, fijarnos en los valores “medios” de dicha frecuencia fundamental o nota.

Por otro lado la voz se manifiesta en distintas frecuencias además de la frecuencia fundamental. Lo que quiere decir es que si damos un Do con la voz lo que realmente estamos emitiendo es un Do como frecuencia fundamental además de otras frecuencias más, determinadas por la física de sonido, nuestras características anatómicas, la forma y técnica de emisión e incluso el propio habitáculo donde estemos. Es lo que se conoce como armónicos. Los armónicos dan riqueza a la voz, hacen que esté presente en todo el rango de frecuencias con lo que se consigue mayor potencia y menos estridencia. Digamos que nos suena mejor una voz con 5 decibelios en 100Hz y otros 2 en los 200Hz, que una voz a 7 decibelios en 100Hz.

Para poner alguna cifra en mente os dejo un cuadro con algunas frecuencias sobre las que se presenta la voz humana:

Gama de frecuencias fundamentales Voz

Una de las técnicas de ecualización “natural”, que es la quiero mostrar a continuación, es precisamente la de buscar dichos armónicos y potenciarlos muy levemente. Con ello lo que conseguimos es dar fuerza a esos armónicos que dan riqueza y personalidad propia a nuestra voz y no simplemente subir bajos para que suene potente o quitar medios para dar ligereza, como se hace habitualmente como receta dando lugar a voces falseadas o excesivamente “radiofónicas”.

Para ayudarme utilizo una herramienta de Logic: el MatchEQ (está entre los plugins de ecualización de Logic). Hago una grabación breve y la reproduzco poniendo dicho plugin en el primer canal, sin filtrado ni ningún otro proceso.

El resultado que he obtenido hoy es este:

Ecualización de la voz

La onda viene desde los 20Hz con cierta energía, al estar grabando delante del ordenador en vez de la cabina acondicionada vemos que hay una presencia de graves, posiblemente debida a las pobres condiciones acústicas. En cualquier caso parece que no hay mucha información de la voz en esa zona, así que el primer filtrado poniendo el corte a 50Hz se llevaría toda esa información si realmente no la queremos.

El primer pico real que vemos (marcado con el círuclo azul), que será el mayor valor en decibelios, nos indica la frecuencia fundamental (entendamos siempre que son valores medios, y que dependen de nuestras condiciones cada día). Vemos que mi voz tiene la frecuencia fundamental en torno a los 120Hz, si revisamos el cuadro anterior encaja con la zona baja de la franja de barítono o la zona media de bajo.

El resto de picos son los armónicos, como ondas sobre la superficie de un lago se alejan de forma regular y decreciendo su fuerza. Notad que la escala que se nos muestra de frecuencias no es lineal, sino exponencial, por ello es un poco más complejo el acertar con los valores de los picos. En cualquier caso podemos aproximar los siguientes valores:

  • Frecuencia fundamental: 120Hz
  • Primer armónico: 160 Hz
  • Segundo armónico: 240 Hz
  • Tercer armónico: 400 Hz
  • Cuarto armónico: 500 Hz
  • Quinto armónico: 750Hz
  • Finalmente tenemos una zona con información entre los 1Kz y 2Kz.

Lo que haremos a continuación es traspasar dichos valores a nuestro ecualizador. En el siquiente caso es el Q10 de Logic:

Ecualización de la voz

Como véis la ganacia que aplicamos a cada punto es mínima. De hecho recomiendan valores entre 0.5 y 1.5, aunque en el ejemplo he puesto 2.5 para que se vea un poco más claro. Con el valor de Q indicamos lo precisos que somos, gráficamente al aumentar el valor vemos que el pico se afila.

Ahora sólo nos queda jugar un poco y educar el oído. Personalmente recomiendo no dar mucha ganancia a la frecuencia fundamental (sobre 0.5db) e ir haciendo pruebas modificando los valores del resto de picos. Como las diferencias van a ser muy leves aconsejo que pongáis varios ecualizadores en distintos canales. Para ello configuráis un canal  con el primer ecualizador tal y como os he mostrado. Después copiais y pegais los valores del canal a otros dos o tres y modificáis los picos según la intención que le queráis dar. De este modo simplemente con cambiar el bus de salida del primer canal redirigiendo a uno de los canales con ecualizador podéis escuchar las diferencias e ir buscando vuestro sonido por comparación y mejora.

Screen Shot 2013-09-04 at 12.03.56

Espero que esta entrada os haya servido de ayuda. Como decía al comienzo, este tipo de ecualización tiene el objetivo de resaltar nuestras caracteríticas de voz personales manteniendo la naturalidad. Está bien jugar con los controles de un plugin cuando no sabemos cómo utilizarlo por simple curiosidad o para ir descubriéndolo, pero en el caso de la ecualización hay que ser muy discreto ya que se puede caer fácilmente en exageraciones que pueden dejarnos como “poco profesionales” y hacernos perder muchos trabajos. Nunca me cansaré de repetir que en la mezcla debemos buscar pureza de sonido, una excelente materia prima, si luego queremos, por el motivo que sea, sonar como el portavoz de los jinetes del apocalipsis, entonces ya le daremos caña en la masterización.

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