Para la inmensa mayoría de locutores esto es algo obvio, pero es ese tipo de información que, por ser tan supuestamente conocida, cuesta encontrar.

Hoy hablamos de números. En concreto, de dB.

Es cierto que las normas habituales en grabaciones de música no tendrían por qué aplicarse a la locución por el simple hecho de que, en muchos casos, no habrá una mezcla como tal y la masterización puede hacerse en el mismo proyecto. Pero aún así es bueno mantener ciertas costumbres, aunque sólo sea por el hecho de que cuando alguien nos pida algo, ya sea un banco de voces o una colaboración, hablemos todos el mismo idioma.

Antes de grabar es bueno hacer una prueba de volúmenes. Cada sesión es distinta, así que cambiar levemente la posición del micro, su orientación (como veíamos en la entrada anterior) o nuestro propio estado físico, influye en el volumen de la grabación. Es muy interesante mantener la asociación mental de volumen-energía. Cuando estudiemos más a fondo la onda lo veremos con detalle.

La prueba de volúmenes comienza desde el extremo de la cadena hasta el último elemento software. Intentaré desgranarlos secuencialmente:

El propio micro, la distancia a la que nos situemos y la orientación del mismo influyen en el volúmen. El problema es que no tenemos forma de comprobar este volumen de forma aislada ya que sólo podemos monitorizar el conjunto micro-previo. Por ello es buena idea el tomar ciertas costumbres, sobre todo si trabajamos en proyectos largos que requieren varias sesiones, para intentar que el sonido sea homogéneo. Puede ser algo tan sencillo como medirnos la distancia con “un palmo”, un bolígrafo o lo que se nos ocurra.

Comenzamos con el ajuste del previo. Para ello vamos a crear un proyecto nuevo.
Indico ahora que todos los ejemplos que pondré serán de Logic, que es el software que utilizo y me parece excepcional, pero las ideas sirven para cualquier otro software que utilicemos.
Como decía, creamos un nuevo proyecto con una pista vacía, en caso de que nuestro previo sea de válvula es buena idea encenderlo unos minutos antes de comenzar a grabar. Ponemos el volumen por defecto de la pista a cero y comenzamos la prueba.

Screen Shot 2013-07-12 at 20.40.13
La parte más complicada del proceso comienza ahora, ya que, si como dijimos antes, nuestro previo tiene válvula, tendremos tres parámetros a manipular: el input del previo, el porcentaje de audio que pasa por la válvula y el input de la tarjeta.
Considero que el primer parámetro a tocar es el de la válvula. En realidad, aunque también afecta al volumen, lo que estamos modificando aquí es el “color”, por lo que parece apropiado resolver este asunto primero para poder centrarnos después exclusivamente en el volumen.

Fijamos todas al ruedas del previo a un valor fijo (en mi caso es de un 20% de su recorrido) y comenzamos una grabación. Durante ésta vamos cambiando el valor de la válvula mientras repetimos un mismo texto del estilo de:
“Esto es una prueba de sonido, en estos momentos la válvula está al 15%, en esta prueba la válvula está al 15%”.
Y vamos repitiendo con distintos valores.
Escuchamos la pista, mejor si es con auriculares, y con el control de volumen de éstos a mano, ya que con cada modificación del valor de la válvula estaremos modificando además el volumen final. Si no tenemos el oído muy entrenado, algo con más volumen nos gustará más por el simple hecho de que “llena más” por lo que para ser justos con los distintos valores de la válvula es necesario que modifiquemos también el volumen, en esta fase con tocar el de los auriculares es más que suficiente. Si queréis ser más precisos podéis cortar el audio en tramos por valores, y aplicar el proceso de normalizado automático a cada uno. A título personal, cuando tengo que hacer una elección de qué audio me gusta (ya sea porque se han cambiado valores o la interpretación) prefiero no tener que tocar nada, cerrar los ojos y poder así concentrarme sólo en el sonido.
Una vez que estemos satisfechos con el color del sonido dejamos este valor aparcado.

Como último aporte decir que habitualmente el aumentar el porcentaje de válvula aporta lo que se conoce como “sonido valvular” un sonido más cálido, redondo. Sin embargo, y más si el nuestro previo no es de primerísima gama, la válvula también aporta ruido. Tened mucho cuidado entonces con cuanta cantidad de ruido estáis añadiendo. En ocasiones puede compensar dejar la válvula a cero y posteriormente simular el sonido valvular con plugins. Por suerte o por desgracia tenemos mil formas de lidiar con el sonido que buscamos, y cada uno al final acaba encontrando el suyo propio.

En el siguiente post seguimos con los ajustes de los inputs del previo y la tarjeta.

Si te ha gustado la entrada puedes subscribirte al RSS     Feed del blog de AlexVoiceoverPara la inmensa mayoría de locutores esto es algo obvio, pero es ese tipo de información que, por ser tan supuestamente conocida, cuesta encontrar.

Hoy hablamos de números. En concreto, de dB.

Es cierto que las normas habituales en grabaciones de música no tendrían por qué aplicarse a la locución por el simple hecho de que, en muchos casos, no habrá una mezcla como tal y la masterización puede hacerse en el mismo proyecto. Pero aún así es bueno mantener ciertas costumbres, aunque sólo sea por el hecho de que cuando alguien nos pida algo, ya sea un banco de voces o una colaboración, hablemos todos el mismo idioma.

Antes de grabar es bueno hacer una prueba de volúmenes. Cada sesión es distinta, así que cambiar levemente la posición del micro, su orientación (como veíamos en la entrada anterior) o nuestro propio estado físico, influye en el volumen de la grabación. Es muy interesante mantener la asociación mental de volumen-energía. Cuando estudiemos más a fondo la onda lo veremos con detalle.

La prueba de volúmenes comienza desde el extremo de la cadena hasta el último elemento software. Intentaré desgranarlos secuencialmente:

El propio micro, la distancia a la que nos situemos y la orientación del mismo influyen en el volúmen. El problema es que no tenemos forma de comprobar este volumen de forma aislada ya que sólo podemos monitorizar el conjunto micro-previo. Por ello es buena idea el tomar ciertas costumbres, sobre todo si trabajamos en proyectos largos que requieren varias sesiones, para intentar que el sonido sea homogéneo. Puede ser algo tan sencillo como medirnos la distancia con “un palmo”, un bolígrafo o lo que se nos ocurra.

Comenzamos con el ajuste del previo. Para ello vamos a crear un proyecto nuevo.
Indico ahora que todos los ejemplos que pondré serán de Logic, que es el software que utilizo y me parece excepcional, pero las ideas sirven para cualquier otro software que utilicemos.
Como decía, creamos un nuevo proyecto con una pista vacía, en caso de que nuestro previo sea de válvula es buena idea encenderlo unos minutos antes de comenzar a grabar. Ponemos el volumen por defecto de la pista a cero y comenzamos la prueba.

Screen Shot 2013-07-12 at 20.40.13
La parte más complicada del proceso comienza ahora, ya que, si como dijimos antes, nuestro previo tiene válvula, tendremos tres parámetros a manipular: el input del previo, el porcentaje de audio que pasa por la válvula y el input de la tarjeta.
Considero que el primer parámetro a tocar es el de la válvula. En realidad, aunque también afecta al volumen, lo que estamos modificando aquí es el “color”, por lo que parece apropiado resolver este asunto primero para poder centrarnos después exclusivamente en el volumen.

Fijamos todas al ruedas del previo a un valor fijo (en mi caso es de un 20% de su recorrido) y comenzamos una grabación. Durante ésta vamos cambiando el valor de la válvula mientras repetimos un mismo texto del estilo de:
“Esto es una prueba de sonido, en estos momentos la válvula está al 15%, en esta prueba la válvula está al 15%”.
Y vamos repitiendo con distintos valores.
Escuchamos la pista, mejor si es con auriculares, y con el control de volumen de éstos a mano, ya que con cada modificación del valor de la válvula estaremos modificando además el volumen final. Si no tenemos el oído muy entrenado, algo con más volumen nos gustará más por el simple hecho de que “llena más” por lo que para ser justos con los distintos valores de la válvula es necesario que modifiquemos también el volumen, en esta fase con tocar el de los auriculares es más que suficiente. Si queréis ser más precisos podéis cortar el audio en tramos por valores, y aplicar el proceso de normalizado automático a cada uno. A título personal, cuando tengo que hacer una elección de qué audio me gusta (ya sea porque se han cambiado valores o la interpretación) prefiero no tener que tocar nada, cerrar los ojos y poder así concentrarme sólo en el sonido.
Una vez que estemos satisfechos con el color del sonido dejamos este valor aparcado.

Como último aporte decir que habitualmente el aumentar el porcentaje de válvula aporta lo que se conoce como “sonido valvular” un sonido más cálido, redondo. Sin embargo, y más si el nuestro previo no es de primerísima gama, la válvula también aporta ruido. Tened mucho cuidado entonces con cuanta cantidad de ruido estáis añadiendo. En ocasiones puede compensar dejar la válvula a cero y posteriormente simular el sonido valvular con plugins. Por suerte o por desgracia tenemos mil formas de lidiar con el sonido que buscamos, y cada uno al final acaba encontrando el suyo propio.

En el siguiente post seguimos con los ajustes de los inputs del previo y la tarjeta.

Si te ha gustado la entrada puedes subscribirte al RSS     Feed del blog de AlexVoiceover